Un telón diseñado por Kuitca engalana la Opera de Dallas


En esta obra, el más internacional de los artistas argentinos de hoy, juega con una suerte de espejo que refleja el espacio de los espectadores.

Por: Ana María Battistozzi
ESPECIAL PARA CLARIN

APLAUSOS PARA EL TELON. LA PIEZA DISEÑADA POR KUTCA
YA ESTÁ COLGADA EN LA WINSPEAR OPERA HOUSE.
GENTILEZA FOSTER + PARTNERS

Mientras en Buenos Aires todavía continúa el debate sobre la trama, la textura, el peso o el diseño que deberá tener el gran telón del escenario del Colón, la Winspear Opera House de Dallas acaba de inaugurar el suyo con un diseño del artista argentino Guillermo Kuitca.

En consonancia con esta presentación el Museo de Arte de Dallas programó una exhibición de bocetos, pinturas y trabajos relacionados con este encargó que el artista recibió en mayo y presentó el 12 de octubre pasado. Por su parte, Miami hizo punta con una muestra retrospectiva dedicada al artista que permanecerá hasta el 17 de enero próximo en las salas del Miami Art Museum con un apartado adicional en el edificio de la Freedom Tower. Kuitca luego iniciará una larga gira que tiene previsto culminar a comienzos del 2011 y abarcará la Allbright-Knox Gallery de Buffalo, el Walker Art Center de Minneapolis y el Hirshorn Museum and Sculpture Garden de la Smithonian, en Washington D. C.

Considerada la mayor muestra sobre Kuitca que se ha organizado en los Estados Unidos -y probablemente la de cualquier otro artista argentino en ese país- "Guillermo Kuitca: Everything, Paintings and Works on Paper, 1980 2008" -la muestra que se está exhibiendo en Miami- incluye más de 78 obras que ilustran los 28 años de la trayectoria del artista que el título indica.

La selección abarca pinturas y trabajos sobre papel en los que el artista ha desarrollado un imaginario de topografías, que van de la más íntimas a las más públicas. Desde sus más figurativas escenas de los 80, sus mapas con referencias domésticas y geografías varias que remiten a la memoria, a las abstracciones que desarrolló más recientemente y tienen como punto de partida las plantas y la distribución de localidades en los principales teatros de ópera del mundo como la Scala de Milán, el Covent Garden de Londres o la Matropolitan Opera House.

Así, no es por azar que Kuitca haya sido elegido para realizar el telón de la Opera House de Dallas. Su relación con el teatro y sobre todo con la particularidad de la escena, se remonta al comienzo de su trayectoria en los 80, cuando incluso llegó a dirigir piezas de teatro. Más recientemente, Kuitca tuvo a su cargo el diseño de la escenografía de La casa de Bernarda Alba -en una puesta que tuvo lugar en el Teatro General San Martín- en 2002. Al año siguiente hizo la escenografía de El Holandés Errante para el teatro Colón y despertó una saludable polémica en el ámbito local.

De este modo, el esquema de la planta de localidades que Kuitca trabaja al borde de la abstracción, como diseño de telón, se vuelve como una suerte de espejo para el espectador que espera la apertura del mismo para conectarse con lo que acontece en la escena teatral.

Kuitca ha contado que la idea de trabajar con la planta de localidades surgió en 1994, cuando compraba entradas para la Royal Opera House de Londres. Le llamó la atención la taquilla, con la que los espectadores se guiaban para elegir asiento. Pensó en su lenguaje visual y en cómo los individuos navegan por los espacios públicos.

Tras la retrospectiva que le dedicaron en forma conjunta el Malba y el Centro Reina Sofía en 2003 y su posterior participación como enviado argentino a la Bienal de Venecia de 2007, esta seguidilla de acontecimientos en torno de la obra de Kuitca y de su figura no hacen sino confirmar el protagonismo internacional de este artista que aún así ha elegido continuar su vida en Buenos Aires donde no sólo mantiene su taller sino también ha impulsado proyectos pedagógicos de gran impacto en la escena local como las becas Becas Kuitca.

Fuente: Clarin
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/11/11/_-02038463.htm

La supuesta escultura de un Miguel Angel adolescente y su polémica se mudan a Nueva York

El Metropolitan exhibe un Joven arquero, atribuido a un adolescente Miguel Angel, que todavía crea interrogantes y polémicas entre los expertos en la obra del genio renacentista.

Por: Francesc Peirón*

¿AUTENTICO? La escultura en mármol de un arquero desnudo
que habría realizado el artista italiano Michelangelo Buonarruoti
en sus años adolescentes, a finales del siglo XVI.

Si la estatua hablara aclararía de dónde viene. Pero ni siquiera un maestro como Miguel Ángel , capaz de los más soberbios logros, pudo dotar de la palabra a sus creaciones. No son pocos los que, a la vista de sus criaturas, exclaman: ¡Sólo le falta hablar!

El Metropolitan de Nueva York ha iniciado la exposición del llamado joven arquero , mutilado y mudo en su anatomía de mármol. Permanecerá al menos diez años por el préstamo del Gobierno francés –su propietario–, expuesto al examen. ¿Es o no una obra del pintor de la Capilla Sixtina, en el Vaticano? Los responsables del MET lo presentan como "el joven arquero atribuido a Miguel Ángel" (1475-1564), aunque reconocen que no faltan quienes dudan de su paternidad.

"No hay que hacer un esfuerzo heroico –señala James David Draper, curador de la exposición– por intentar ver en ese chico al Miguel Ángel maduro del David. Ante esta figura ligera, la única opción es pensar en el Miguel Ángel adolescente. Creo que estamos ante un trabajo hecho cuando tenía 15 o 16 años".

De esta manera, Draper, uno de los defensores de la atribución, trata de prevenir posibles decepciones al encontrarse frente a este niño sin brazos y sin pies. Si es que no pasa de largo. Desde luego, carece de la atracción de la que gozan otras de sus creaciones expuestas en salas de este coliseo del arte.

Detrás de lo que explican las piedras quedan recovecos con interrogantes. Este Apolo o Cupido –tampoco en esta cuestión hay acuerdo– tiene una historia que va más allá de su cuna. Sólo se precisa su condición de arquero porque las líneas de movimiento sugieren que la mano derecha cruzaba el pecho en el gesto de lanzar una flecha.

Su existencia ha pasado por avatares diversos, e incluso por el desprecio de los coleccionistas. Lo recuperaron por casualidad. Se le describe por primera vez en el siglo XVI, cuando estaba en Roma, bajo la propiedad de Jacopo Galli. Luego apareció en Villa Borghese, donde se le perdió la pista. Reapareció en 1902, en Londres, en una subasta de Christie's. En el catálogo se decía que era un Miguel Ángel. Nadie pujó.

Tres años después, el arquitecto americano Stanford White la compró en Roma para su patrón, Harry Payne White. Fue una más de las adquisiciones para la decoración de su mansión del 972 de la quinta avenida de Nueva York. La instalaron a la entrada, junto a una fuente, lo que le hizo sufrir el rigor del agua y la meteorología. Seguía ahí cuando en 1952 la embajada francesa se hizo con el edificio.

Continuó en su sitio, sin pena ni gloria, con las cicatrices por la falta de cuidado y de su desmontaje en más de una ocasión. En 1990, Draper la vio y la atribuyó a Bertoldo di Giovanni. Sin embargo, en 1997 pasó por allí casualmente la profesora Kathleen Weil-Garris Brandt, quien la identificó como una obra del gran maestro. Convenció a Draper. "Me persuadió rápido", sostiene. "El pelo, el giro del cuerpo, su serpenteo...". Pero las dudas no desaparecen. En el Louvre se mostró entre las piezas del siglo XVI, sin atribuirla a Miguel Ángel.

Ahora, en la embajada francesa, han tapado el hueco con la copia elaborada por el propio Metropolitan. Hay que confiar en su palabra para saber cuál es el original y cuál la copia.

Fuente: © La Vanguardia y Clarín

La fotografía artística, una nueva apuesta para los coleccionistas

Aunque con precios más accesibles que otras obras, ya pisa fuerte en el mercado. Aquí, las claves de un fenómeno que ya se instaló en las galerías de arte.

Por: Juan Manuel Bordón

AUTORRETRATO CON HIJOS. LA FOTO DE HEINRICH
FUE ADQUIRIDA POR MALBA. ANNEMARIE HEINRICH

Son muchos los coleccionistas que ven en la fotografía una apuesta atractiva a futuro: los precios aún son accesibles si se comparan con el resto de las artes plásticas, aunque cada vez pisan más fuerte en el mercado. El caso extremo es el de Andreas Gursky, que en 2007 se convirtió en el primer fotógrafo en superar la barrera de los tres millones de dólares con 99 Cent II Diptychon (2001), gigantesco retrato de las góndolas de un supermercado. En la Argentina, donde la fotografía recién entró tímidamente en las galerías durante la década del ochenta, se destapó en los últimos cinco años y ya son varios los autores contemporáneos que cotizan por encima de los cinco mil dólares.

En Buenos Aires hay tres galerías que se dedican exclusivamente a la foto y han aparecido en la agenda los primeros remates de obra contemporánea. El primero de todos fue el de EMA (Esclerosis Múltiple Argentina), que en setiembre de 2009 tuvo su segunda edición y recaudó unos 90 mil dólares. Pero además, fenómenos como la feria Buenos Aires Photo o el Festival de la Luz crecen año a año. "Aunque todavía hay reparos en torno de la conservación o la confianza en la edición, el fenómeno internacional y las ferias ayudaron para que se entendiera la foto como un soporte coleccionable y mostrable. La foto además tiene un aspecto comercial beneficioso, ya que al no ser piezas únicas la obra se abarata y entran muchos más jugadores", explica Orly Benzacar, de la galería Ruth Benzacar, que en los 80 fue de las primeras en abrir sus salas a los fotógrafos.

Para Guadalupe Chirotarrab, directora artística de la fotogalería Ernesto Catena, el despegue comercial de los últimos años es parte de un fenómeno más amplio. "El arte contemporáneo es el que ha tomado un lugar preponderante en el mercado, pasa que la fotografía es una de las disciplinas o soportes centrales dentro de lo contemporáneo". En la Argentina, varios fotógrafos contemporáneos -entre ellos Esteban Pastorino, Marcos López, Alexandra Sanguinetti, Nicola Constantino, Dino Bruzzone o Santiago Porter- ya cotizan en precios que parecían reservados a maestros como Horacio Coppola, Anatole Saderman, Grete Stern o Annemarie Heinrich. Pero, si algo termina de consolidar el crecimiento del mercado local, es la aparición de los museos.

Desde hace tres años, el Malba suma una foto para su colección en Buenos Aires Photo. Este año compró Autorretrato con hijos (1947), una fotografía vintage de Annemarie Heinrich, en diez mil dólares. Pero la gran sorpresa fue que el Museo Nacional de Bellas Artes compró, por primera vez en su historia, obras para la colección de fotografía que funcionaba desde 1998 con donaciones. Aunque no explique todo el fenómeno, el creciente interés de los museos tiene un sustrato tecnológico: el cambio que trajo el paso de lo analógico a lo digital, en lo que respecta a hacer copias en grandes escalas, benefició la entrada de la foto. "Es cierto que muchos fotógrafos y artistas que usan el soporte tienen el objetivo puesto en los museos y saben que luce más una obra grande", cuenta la fotógrafa Sara Facio, responsable de la colección de fotografía de Bellas Artes.

Paradójicamente, buena parte de las obras que cotizan en el mercado y son buscadas por los museos van en contra de alguno de los principios históricos de la fotografía. Cuando aparece la técnica fotográfica, a principios del siglo XIX, el invento prometía acabar con las limitaciones que había impuesto la pintura sobre la representación visual. En primer lugar, su unicidad, ya que la foto era reproducible (al menos hipotéticamente) hasta el infinito. En segundo lugar, su alcance, porque el retrato fiel de una persona, marca de status desde el Renacimiento, pasaba a estar al alcance de muchos. Primero habían sido los dioses, luego los nobles y comerciantes en ascenso. Con la fotografía, el abanico de retratos se ampliaba y alcanzaba al hombre cualquiera. Sin embargo, estos rasgos chocan contra la principal exigencia del mercado del arte: limitar las ediciones de cada copia para convertir, también a la fotografía, en una obra única.

Según la ley 24.623 sobre circulación de bienes culturales, sancionada en 1996, la fotografía no es una obra de arte. "Cuando se hizo -explica Andrés Duprat, titular de la Dirección Nacional de Artes Visuales- se establecieron seis categorías para definir lo que era una obra de arte pero no aparecen las fotos ni las instalaciones ni los ready mades". Por ahora, sin embargo, no ha habido un apego innecesario a esa letra chica. Duprat asegura que ellos sí las consideran arte y extienden licencias a los fotógrafos.

Marcos López, uno de los nombres con más peso en el ámbito, reconoce que el tema de la numeración es un condicionamiento del mercado. "Yo acepte las reglas de numerar las copias y las cumplo sin chistar. Mi foto Asado en Mendiolaza (versión, en clave de grotesco criollo, de La última cena) está en el Museo Reina Sofía de Madrid. Me gustaría que haya otra en Córdoba, donde la hice, pero es una edición de 5 copias agotadas y no la puedo donar ni vender".

La necesidad de limitar las copias también es parte del fenómeno digital. La mayoría de los grandes maestros, entre ellos Cartier-Bresson, nunca numeraron sus fotografías. La referencia, a la hora de cotizar, era que se tratara de una copia vintage: una imagen revelada por el propio autor en el momento de la toma. "Lo curioso -cuenta el coleccionista Jean Louis Lariviére- es que la foto vintage puede costar más aunque a veces es de mucho menor calidad que la actual, ya que la técnica y los papeles evolucionaron". Con la aparición de la foto digital, el status vintage lo ocupó la foto que integra una serie limitada a tres o cinco copias. Y si supera los tamaños fotográficos, de 50 a 60 centímetros, pues muchísimo mejor.

Sin embargo, no son pocos los que -al filo de su desaparición- creen que la fotografía analógica puede convertirse en el nuevo capricho del mercado. "La inclusión del digital hace que sea cada vez más rara y tenga más costos. Hoy comprás una foto vintage de un autor importante por 5 o 15 mil dólares y seguramente en unos años tenga una cotización mayor", apuesta el fotógrafo Juan Travnik, director de la fotogalería del Teatro San Martín. Para la fotógrafa Adriana Lestido, "el proceso de revelado hace que cada copia sea única. Incluso imágenes que salen del revelado con alguna imperfección y que uno antes descartaba, ahora se guardan. Frente a la perfección del digital, hay coleccionistas que las ven como marcas de autor".

Mientras varias marcas de películas y papeles para revelado comienzan a desaparecer, varios fotógrafos que no pasaron al digital parecen disfrutar de esta ironía. Marcos López, cuya photoshopeada Terraza se puede ver en una gigantografía sobre la 9 de julio, dice estar preparado: "Por las dudas, estoy volviendo a armar en el baño del fondo el laboratorio en blanco y negro".

Fuente: Clarin
http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/11/08/_-02037036.htm

Un escultura de Giacometti se vendió en Nueva York por 19,3 millones de dólares

La obra, que el artista suizo ideó en 1950 y que fue definida por los expertos de Sotheby´s como "un icono del arte moderno", fue así la principal protagonista de una velada en la que las ventas superaron en su conjunto los 181 millones de dólares, según informó Sotheby´s.

L'HOMME QUI CHAVIRE, UNA PIEZA DE CASI 60 CENTÍMETROS DE ALTURA
QUE SE ADJUDICÓ POR 19,3 MILLONES DE DÓLARES Y QUE CONTABA
CON UN VALOR ESTIMADO DE ENTRE OCHO Y DOCE MILLONES DE DÓLARES.
(DANIEL ACKER/BLOOMBERG)

La escultura "L'homme qui chavire", del suizo Alberto Giacometti, se subastó hoy en Nueva York por 19,3 millones de dólares en la casa de subastas Sotheby's, en una venta que marcó récords para los artistas André Derain y Kees Van Dongen.

Las figuras humanas filiformes que centraron la obra de Giacometti (1901-1966) estuvieron presentes en esta subasta de la mano de "L'homme qui chavire", una pieza de casi 60 centímetros de altura que se adjudicó por 19,3 millones de dólares y que contaba con un valor estimado de entre ocho y doce millones de dólares.

La obra "Barques au port de Collioure", un lienzo al óleo del francés André Derain (1880-1954), se vendió en 14,08 millones de dólares, muy por encima de los entre seis y ocho millones en que se había estimado su precio y una cifra que supuso un récord en subasta para el artista.

Derain pintó ese paisaje en 1905 cuando pasó el verano en la localidad francesa de Collioure, cercana a la frontera española, junto al conocido pintor Henri Matisse (1869-1954), con quien trabajó hombro a hombro.

Otra de las obras que mayor interés despertó entre los compradores fue "Jeune arab", del holandés Kees van Dongen (1877-1968), uno de los grandes pioneros del fauvismo.

Ese retrato de un joven árabe con el torso descubierto, que está dominado por colores calientes, se adjudicó por 13,8 millones de dólares, por encima de entre los siete y diez millones de dólares fijados inicialmente, y también supuso un nuevo récord para el pintor holandés en subasta.

Otra de las ventas más destacadas la protagonizó el óleo "Krass und mild", que el artista ruso Vassily Kandinsky (1866-1944) creó durante su última época en la Escuela Bauhaus y que fue subastada por 10,6 millones de dólares, mientras que su precio inicial había sido fijado entre seis y ocho millones de dólares.

Un precio similar alcanzó el "Buste d'homme", del español Pablo Picasso (1881-1973), que fue vendido por 10,3 millones de dólares, dentro de la pinza de entre ocho y doce millones en que había sido valorada esta obra, que forma parte de una serie de retratos masculinos de grandes dimensiones que el artista realizó en 1969.

Sotheby's vendió un total de siete obras del español, entre las que, además de óleos, se encontraban varios trabajos sobre papel y entre las que destacaron por su precio "Femme au chapeau vert" (1947), que se subastó por 8,1 millones de dólares, y "Claude à deux ans" (1949), en el que aparece el hijo del artista y que se adjudicó por 6,2 millones de dólares.

También sobresalió la venta de la obra de 1898 "Le pont Boieldieu et la gare d'Orléans, Rouen, Soleil", creación del francés Camille Pissarro (1830-1903), que se vendió por 7,02 millones de dólares y dobló su precio estimado, que se había situado entre tres y seis millones de dólares.

Sotheby's también subastó por un precio de 4,7 millones de dólares el óleo "Femme, oiseau", que el español Joan Miró (1893-1983) pintó en 1972 y que había salido con un precio estimado entre tres y cuatro millones de dólares.

Por una cifra similar se vendió la composición "Avant la course" (1882-88), del francés Edgar Degas (1834-1917), una obra que muestra una carrera hípica y que se adjudicó por un precio de 4,6 millones de dólares.

La venta empezó con la subasta de "Girafe en feu", del catalán Salvador Dalí (1904-1989), que la pintó un año después del estallido de la Guerra Civil española, en 1937, y que superó con creces el estimado entre 150.000 y 200.000 dólares al ser subastado por 1,8 millones de dólares.

Sotheby's puso a la venta finalmente 66 de los 68 lotes que había previstos, pero a lo largo de la subasta se retiraron un total de diez obras, ya que no alcanzaron a ser vendidas por la cifra que la casa había estimado.

Fuente: EFE

Gallery Nights en Forcadell Bureau

Muestra "Enagua" x LIGA DE ARTISTAS

CANDELA CASADO SASTRE (Pintura)
TOMAS GHIORZO (Fotografía)

La muestra reúne las pinturas de Candela Casado Sastre y las fotografías de Tomas Ghiorzo. Ambas propuestas tienen como denominador común: el Agua.
Planteada no solo desde lo estilístico sino también desde lo simbólico.
El agua como vida, cómo el elemento principal, y como símbolo del tiempo, un tiempo que cambia que se pierde, que pasa como el agua.
Candela nos invita a disfrutar de un estallido de color y de texturas táctiles con sus figuras entrelazadas con los fondos y Tomas con sus fotografías en blanco y negro en donde las figuras son agua en el agua, ambos nos abren las puertas y nos trasladan a un mundo acuático en donde todo pareciera flotar.

Victoria Tolomei

En el espacio se presentarán además las obras de otros artistas como: Sofia Urruti, Alejandro Saez Blanco



Victoria Tolomei de LIGA DE ARTISTAS, los artistas Tomás Ghiorzo
y Ana Bonamico y Belén Lage de LIGA DE ARTISTAS

Resumen Buenos Aires Photo


Foto: Fernanda Corbani LA NACION

La feria comenzó el mismo día de su inauguración con ventas, gracias al programa de compras institucionales, que este año se reforzó. Se llevaron fotos de esta edición de la feria y enriquecieron su patrimonio el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), a través del programa de American Express, y el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), por una donación del laboratorio Sidus. Y también compraron obras el grupo holandés Rabobank y Chandon.

Un premio consagratorio

El mismo día de la inauguración se conoció a los ganadores del premio Petrobras, que este año recibió la cifra récord de 1492 imágenes. El primer premio fue para Arturo Aguiar, por su foto Siempre es otro el que muere y, el segundo, para Cayetano Arcidiacono y su obra Federico y sus maderas.
Se trata de un certamen en el que se presenta gran cantidad de trabajos y de muy importantes fotógrafos. Por ello, cada año se genera gran expectativa por conocer el veredicto del jurado, integrado por especialistas de renombre.
También la ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Cultura porteño, estuvo presente en la feria, con una muestra de imágenes sobre Berlín y otra por el Bicentenario.
Cuando ayer no había concluido aún la 5a. edición de la muestra, los organizadores ya estaban pensando en la próxima edición, en la que trabajarán, por ejemplo, en incrementar el programa de compras institucionales.
Así, la feria de fotografía más importante de América latina cerró sus puertas hasta el próximo año, pero dejó en la memoria de quienes la recorrieron un conjunto de imágenes para recordar.


LO MEJOR

20.000 CANTIDAD DE VISITANTES

El público fue una de las estrellas de la muestra, al demostrar gran interés y entusiasmo por la fotografía.

1500 IMÁGENES

Durante seis días, los visitantes pudieron ver un importante conjuntos de fotografías de 110 artistas argentinos y del exterior.
Premio Petrobrás . Este año la convocatoria tuvo un número récord de 1492 trabajos que se presentaron. El primer premio, de $ 14.000, fue para Arturo Aguiar y el segundo, de $ 6000, para Cayetano Arcidiacono.
Adquisiciones . Este año se amplió el programa de compras institucionales, que derivó en varias ventas de fotos el día de la inauguración, que se integrarán a colecciones de museos y otras instituciones.
La voz de los expertos . Todos los días, el público se acercó al auditorio de la feria para escuchar, preguntar e intercambiar opiniones con los fotógrafos, especialistas, críticos y coleccionistas que estuvieron en los paneles. En más de una oportunidad el auditorio se colmó y dejó un balance muy positivo.

Fuente: La Nación http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1193484

LIGA DE ARTISTAS en el Ray Ban Arts



Instalación: “MONOAMBIENTE” – LIGA DE ARTISTAS

"MONOAMBIENTE crea un espacio donde en una fusión de distintas propuestas, se pueda superar aquella antinomia que sufrimos a diario: la de arte-vida.
Este proyecto se aleja de los soportes tradicionales y va en busca de objetos de uso diario para transformarlas en obras de arte. [...]"
Victoria Tolomei.
Artistas en la instalación:
Claudio Roncoli
Ana Bonamico
Tooco
Tomas Ghiorzo
Flor Pérez Portillo





 
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